Hubo un dĂa en el que sentĂ que todo se derrumbaba. Me mirĂ© al espejo y no reconocĂ a la persona que tenĂa enfrente. Me pesaban los recuerdos, las heridas, las palabras no dichas. SentĂa que arrastraba demasiado y que, por más que intentara avanzar, algo dentro de mĂ me detenĂa. Esa noche, en silencio, me preguntĂ© si algĂşn dĂa todo esto pasarĂa. Si algĂşn dĂa dejarĂa de doler. Si el vacĂo que sentĂa en el pecho desaparecerĂa. La respuesta no llegĂł de inmediato. Pasaron muchos dĂas en los que la tristeza aĂşn me acompañaba, pero poco a poco comencĂ© a notar algo: estaba aprendiendo a vivir con lo que me dolĂa sin dejar que me consumiera.
Me di cuenta de que no se trataba de borrar el pasado ni de ignorar lo que sentĂa. Se trataba de aceptar, de soltar, de permitirme seguir adelante sin cargar con lo que ya no podĂa cambiar. AprendĂ que el dolor no se va de un dĂa para otro, pero tampoco dura para siempre. AprendĂ que cada herida, aunque duele, deja una enseñanza.
🤍Hoy, cuando miro hacia atrás, veo a una persona que no se rindió. Que tuvo miedo, que dudó, que lloró, pero que siguió. Y esa es la lección más grande que la vida me ha dado: incluso en los momentos más oscuros, siempre hay una luz esperando ser encontrada.
Si estás pasando por un momento difĂcil, solo quiero decirte esto: no es el final. Sigue adelante. Un dĂa mirarás atrás y verás lo fuerte que fuiste, incluso cuando pensaste que no podrĂas más.🫶🏻